Dejamos atrás varias semanas donde la reclusión domiciliaria ha paralizado toda actividad del car sharing afectando tanto a multinacionales como a pequeños actores locales. La reactivación del servicio nos obliga a guardar estrictas medidas de higiene dentro de los vehículos y para ello hemos dispuesto, gel hidroalcohólico en el portabotellas además de difundir instrucciones de uso para prevenir posibles contagios.

Sin duda es un golpe que tendrá consecuencias aun impredecibles en los hábitos de movilidad de las personas. En este sentido lamentamos que la tendencia que se imponga sea la del uso de vehículos privados sucios para evitar las aglomeraciones del transporte público.

Confiamos en nuestras personas socias como garantía de que las medidas adoptadas y la concienciación nos convierte en un medio tan seguro como el vehículo particular.

El replanteamiento general de los hábitos de consumo, expectativas vitales y voluntad de cambio derivados de la crisis existencial que supone vivir en pandemia es probable que nos aleje de prácticas individualistas y favorezca nuestro crecimiento como respuesta solidaria antes las dificultades.

Para hacer más viable y seguro el uso del vehículo compartido hemos hecho más flexibles las tarifas pasando del precio por minuto al alquiler por días enteros, fines de semana, o semanas completas, reduciendo así la rotación y el esfuerzo en esterilizar los vehículos.

¿Coronavirus? ¡NO!

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